Revista: SHARE INTERNACIONAL
Ejemplar: Junio 2006
Título: Nuestros valores en peligro – La crisis moral de Estados Unidos
Autor: Por Jimmy Carter, recensión de McNair Ezzard


Nuestros valores en peligro – La crisis moral de Estados Unidos, por Jimmy Carter

Recensión de McNair Ezzard

McNair Ezzard, un pastor protestante, hace una recensión del vigésimo libro de Jimmy Carter, en el cual el ex presidente resalta la subida al poder de la derecha religiosa y política en EEUU, de allí el título del nuevo libro Nuestros valores en peligro – La crisis moral de Estados Unidos.

La siguiente es la primera parte de la recensión de McNair Ezzard. Ver Share International, Junio 2006, para todo el artículo.

Jimmy Carter sirvió como presidente número 39 de Estados Unidos desde 1977 hasta 1981. Al dejar su cargo, él y su esposa Rosalynn fundaron el Centro Carter, sin ánimo de lucro, en Atlanta. Su labor humanitaria internacional le mereció el Premio Nobel de la Paz de 2002. En Nuestros Valores en peligro – La crisis moral de Estados Unidos, su libro número 20, Carter hace un llamamiento a Estados Unidos para que aborde la amenaza de sus valores morales históricos.

“Somos una nación fuerte, y conservaremos esa fuerza de modo que no sea necesario demostrarla en combate – una fortaleza tranquila basada no sólo en el tamaño de un arsenal, sino en la nobleza de ideas... espero que las naciones del mundo digan que hemos construido una paz duradera, no basada en la guerra ni en las armas, sino en las políticas internacionales que reflejan nuestros valores más preciados. Estos no son sólo mis objetivos, sino la afirmación de la continua fuerza moral de nuestra nación”.

Esta cita de Jimmy Carter en su discurso inaugural de 1977 refleja un tema central en la obra de su vida, el tema de los valores morales, tanto a nivel individual como colectivo, y sirven de foco principal en su libro. Estos valores no son únicamente de carácter religioso. Son cualidades universales de verdad, humildad, generosidad, justicia, paz y libertad.

Carter no tendría ni idea cuando era presidente que acabaría escribiendo un libro 30 años después sobre la falta y el ataque de valores que él y su nación han apreciado durante tanto tiempo. En su estilo pragmático y ameno, Carter llama la atención sobre las desgraciadas circunstancias a las que se enfrenta Estados Unidos. Esta preocupación se basa en un tema central: la subida del poder y la influencia de la derecha religiosa y política. Empezó hace 25 años cuando los líderes cristianos conservadores empezaron a trabajar estrechamente con los conservadores del partido republicano. Estos dos grupos han aunado esfuerzos y ahora determinan la agenda política y social del país. Ha sido una especie de golpe de estado, donde la derecha religiosa se ha colocado en la escena política. De este modo, han logrado socavar ese ideal americano que en su día parecía sagrado: la separación de iglesia y estado. Sus esfuerzos también han impulsado a los neoconservadores que “han podido implementar su filosofía, antaño frustrada, de política interior y exterior”. La mezcla de características de estos grupos es lo que Carter considera “fundamentalismo”. Aunque son minoría, este grupo de personas poderosas y con capacidad de convicción deberían preocupar al resto de americanos, según Carter, porque Estados Unidos “está más dividida políticamente que en cualquier otro momento de la historia”. Estos activistas de derechas han ayudado a cambiar la naturaleza del discurso público. La tradición americana que honora la diferencia de opiniones en el campo de la religión y la política se ve amenazada. Estas diferencias se definen estrechamente como blanco y negro, bueno y malo.

Carter reconoce la sinceridad de muchas personas en el movimiento fundamentalista, pero también dice que su punto de vista limitado no debe convertirse en la única voz de la nación. Carter no es pesimista. Tiene esperanzas. Pero es realista y sabe que la supervivencia de la democracia americana, tal como la hemos conocido hasta la fecha, no ocurrirá por sí misma. La mayoría de personas debemos resolver este desafío para “conformar el corazón y el alma futura de Estados Unidos”.

En un capítulo titulado ‘El ascenso del fundamentalismo religioso’, Carter elabora un listado de rasgos que comparten los fundamentalistas religiosos. Es fácil ver que estos rasgos también se aplican a los neoconservadores y a otros miembros de la derecha política: son dirigidos por hombres autoritarios que se consideran superiores a los demás. Creen que el pasado es mejor que el presente. Crean distinciones entre ellos, entre los creyentes y los que no lo son. Quienes se oponen a su nación son malos; combaten a quienes no están de acuerdo con ellos. Sus definiciones de sí mismos son estrechas y limitadas; se aíslan; hacen demagogia sobre temas emocionales y consideran que la negociación y el esfuerzo para resolver diferencias son señales de debilidad. En esencia, dice Carter, el fundamentalismo se caracteriza por “rigidez, dominio y exclusión”.




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