Revista: SHARE INTERNACIONAL
Ejemplar: Julio/Agosto 2006
Título: Guerra y el alma
Autor: Entrevista con el doctor Ed Tick por Ilse Baker


Ilse Baker entrevistó al doctor Ed Tick, psicoterapeuta clínico, sobre los devastadores efectos del Desorden de Estrés Postraumático. El siguiente es un pequeño extracto.

Guerra y el alma

Entrevista con el doctor Ed Tick por Ilse Baker

El doctor Ed Tick es psicoterapeuta clínico y director de Santuario: Un Centro de Seguimiento del Alma, con sede en Albany, Nueva York, Estados Unidos. Se ha especializado en Desorden de Estrés Postraumático (DEPT), que afecta a casi el 20 por ciento de los soldados que vuelven de Irak. Guerra y el Alma: Sanar a los Veteranos de nuestra Nación del Desorden de Estrés Postraumático es su último libro publicado y el más adecuado en el tiempo. Ilse Baker le entrevistó para Share International.

Share International: el título Guerra y el Alma es sorprendente. ¿Qué le impulsó a elegirlo? ¿Cómo se interesó por el tratamiento de las heridas de los veteranos? ¿Considera que esas heridas son de naturaleza psicológica, espiritual o de ambos tipos?

Ed Tick: Empecé a trabajar como psicoterapeuta con Veteranos traumatizados del Vietnam en 1979. En seguida me di cuenta de que la guerra hiere tanto a cuerpo, mente, corazón y espíritu que yo pienso que el DEPT no es simplemente un desorden de ansiedad y estrés, tal y como suele clasificarse. Pienso que perjudica a todas las funciones vitales, transformando el modo en que pensamos, percibimos, sentimos, amamos, imaginamos, trabajamos, confiamos, nuestra moralidad, nuestro sistema de creencias, y nuestra motivación. Con el tiempo, estas funciones se han considerado características humanas esenciales atribuidas al alma. De este modo, podemos entender el DEPT como un desorden de identidad que transforma el sentido del ser, y una herida en el alma distorsiona cada rasgo humano vital.

Cuando estudiaba en la universidad me manifesté en contra de la Guerra del Vietnam. Empecé a trabajar como psicoterapeuta en 1975, y en seguida comenzaron a venir veteranos de guerra a mi consulta. En el movimiento de protesta solíamos decir: "Traed a esos chicos a casa". Algunos de esos veteranos no lograron volver a casa. Y yo me prometí a mí mismo que haría todo lo posible para traerlos verdaderamente a casa.

A lo largo de la historia, los hombres jóvenes se han visto obligados a prestar servicio militar, a veces como guerreros, como si fuera su rito de transición personal. El servicio militar moderno, y especialmente las experiencias en guerras como Vietnam e Irak, no facilitan ese ritual de una forma sagrada que sirva para afirmar tu vida. Servir a los veteranos fue mi servicio militar alternativo y mi rito de transición hacia la edad adulta y la madurez.

SI: Muchas personas esperan que la guerra se vuelva obsoleta, y cuando antes sea eso mejor. Millones de personas en Estados Unidos y en todas partes del mundo se manifestaron a favor de la paz en marzo de 2003 antes de que invadiéramos Irak. Aun así, en su libro escribe: "...deseamos el estado que nos ofrece la guerra. Nos sentimos estimulados por ella, sentimos cierto amor y adicción por el arquetipo de la guerra... la guerra nos aporta significado..." ¿A quién se refiere con este 'nos'? Son frases desalentadoras.

ET: Si la razón y la compasión prevalecieran, la guerra haría tiempo que sería algo del pasado. Pero ejerce cierto poder en toda la humanidad, especial pero no exclusivamente en nuestra violenta cultura americana. Es estimulante, adictiva, y proporciona unidad, cohesión y dirección a las culturas y naciones, especialmente cuando son internas o se pierden, como ocurre actualmente en Estados Unidos. La guerra atrae los instintos más básicos. Regodearse en ellos es casi irresistible para muchas personas. Además, la psicología Jungiana nos enseña que el arquetipo del guerrero es universal y que necesita ser desarrollado y satisfecho. Estas dimensiones casi universales de la guerra quedan demostradas en la prevalencia de deidades guerreras en la mayoría de las mitologías tradicionales.

Todo esto puede indicar que jamás acabaremos satisfactoriamente la guerra a través de medios racionales, políticos e históricos. Debemos alimentar una evolución espiritual para toda la humanidad, de modo que nuestras funciones superiores -de corazón, mente y espíritu- se unan y cooperen para trascender la violenta atracción del instinto.




[REGRESO A LA HOME PAGE]