Revista: SHARE INTERNACIONAL
Ejemplar: Junio 2009
Título: Un servicio sagrado
Autor: Entrevista con Todd Lorentz por Jason Francis


Un servicio sagrado

Entrevista con Todd Lorentz por Jason Francis

One Child's Village (La aldea de un niño) es una organización no gubernamental con base en Alberta, Canadá, gestionada por voluntarios que buscan mejorar las vidas de niños huérfanos de VIH/SIDA en Kenia. Los voluntarios creen que cuidar a los niños es un "servicio sagrado" y buscan crear las condiciones, capacitación y recursos necesarios para proporcionar el bienestar físico, emocional, mental y espiritual general de estos niños huérfanos. Todd Lorentz, director ejecutivo de One Child's Village, fue entrevistado por Jason Francis para Share International. A continuación reproducimos un extracto de la entrevista:

Share International: ¿Cuál fue la inspiración detrás de la creación de One Child's Village?
Todd Lorentz: Durante gran parte de mi vida he sido consciente de las espantosas condiciones que oprimen las vidas de millones de personas en el mundo en desarrollo. Como muchas otras personas, siempre quise hacer algo que tuviera un impacto significativo en sus vidas.
En 2005, viajé a Nairobi, Kenia, para hablar en la conferencia 'Globalización para el Bien Común'. Durante esa visita tuve la fortuna de conocer a un hombre llamado Charles Ouma Odour que, habiéndose quedado huérfano a edad temprana, ha dedicado su vida a ayudar a otros huérfanos. Él creó una organización llamada Centro Infantil de la Misericordia y ayudaba a decenas de niños utilizando sus propios ingresos y donativos de unas pocas personas altruistas. Quedé impresionado por su compasión y me inspiró a buscar formas de ayudarle.
A mi regreso a Canadá, fundé una organización benéfica para ayudar a Charles y a los niños. Reuní a unos pocos amigos y colegas, y casi sin esfuerzo, pusimos en movimiento nuestra organización. Inspirados por el proverbio familiar africano "se necesita una aldea entera para criar a un niño", comencé a pensar sobre la noción de lo que 'mi aldea' realmente significaba. En un mundo con una humanidad, por supuesto, no existen fronteras reales donde podamos verdaderamente afirmar que ya no somos responsables de otros seres humanos. Todos pertenecemos a la comunidad de la humanidad y, para cualquier niño del mundo, todos formamos parte de su aldea y tenemos una responsabilidad por su bienestar. A partir de esta idea vino el nombre de One Child's Village, junto con todo lo que el concepto de interconexión implica.
Creamos nuestra organización con una base totalmente voluntaria: nadie recibe salario o ingresos de los fondos recibidos a través de donativos. Mantenemos nuestros gastos en un absoluto mínimo y casi todos los fondos que sustentan nuestro trabajo van directamente al bienestar de los huérfanos.

SI: ¿Anualmente, cuántos niños quedan huérfano por la epidemia de VIH/SIDA y cuántos niños están infectados por el VIH/SIDA?
TL: Las cifras exactas a veces son difíciles de obtener debido a las dificultades de realizar estudios demográficos en zonas empobrecidas. Sin embargo, ONUSIDA actualmente estima que existen más de 12 millones de niños en África Subsahariana que han quedado huérfanos por el VIH/SIDA. En 2003, había aproximadamente 650.000 huérfanos de SIDA en Kenia, con 150.000 kenianos muriendo de SIDA cada año. Esa cifra continúa creciendo drásticamente y se espera que Kenia tenga más de 1 millón de huérfanos para el 2010. La tasa de infección en niños muy pequeños es un poco más baja que la media nacional del 6,8 por ciento entre adultos. El grupo más afectado son las niñas jóvenes entre 15 y 24 años que sufren una tasa de infección del 20 por ciento. Éste es el estándar en la zona occidental de Kenia donde trabajamos.
Éstas son cifras sobrecogedoras y los gobiernos en estas naciones en desarrollo sencillamente son incapaces de afrontar de forma efectiva esta increíble tragedia que se desarrolla en sus comunidades. El mundo mayoritariamente ha dado su espalda a estos niños y les deniega su derecho a las necesidades más básicas. Estos niños son las personas más vulnerables de nuestro planeta y es duro cruzarse de brazos y observar cómo las naciones ricas reúnen de la noche a la mañana billones de dólares para rescatar a bancos de inversión y fondos de alto riesgo pero no se dignan a destinar incluso una fracción de esa suma para salvar millones de vidas. Uno tiene que preguntarse qué le ha sucedido a nuestra humanidad.
En muchas zonas en donde trabajamos también se cree que un huérfano que entra en sus hogares podría robar la bendición de su propia familia. Así que estos niños, después de sufrir la pérdida de sus padres, son abandonados no sólo por sus países y la comunidad mundial, sino que a veces también por sus parientes cercanos. Finalmente, sin apoyo, muchos han de sobrevivir en las calles, a menudo vendiendo sus cuerpos o trabajando como esclavos para subsistir.

SI: ¿Cómo aborda One Child's Village las necesidades de los huérfanos del VIH/SIDA y dónde trabaja principalmente su organización?
TL: Actualmente trabajamos en Kenia con dos colegios primarios, ambos gestionados por nuestros socios del Centro Infantil de la Misericordia. El primer colegio actualmente acoge a 120 alumnos y está situado en Kawangware, un distrito de chabolas a las afueras de Nairobi. Las condiciones allí son muy difíciles para los niños y, mientras que muchos de ellos viven con un padre o abuelo infectado superviviente, dependen de nosotros para proporcionarles gran parte de su apoyo vital.
Esto incluye alimento, ropa, agua y todo lo necesario para su educación. Es una situación desgarradora y ha sido difícil desarrollar más este colegio porque no poseemos la propiedad o los edificios. Muchos niños también están traumatizados por la violencia pos-electoral del año pasado y esto ha creado un desafío adicional para ellos, emocional y psicológicamente.
Nuestro segundo colegio, en la aldea rural de Bumala en Kenia occidental, acoge a 150 alumnos y ha progresado con más rapidez. Dado que somos propietarios del terreno allí, podemos expandir nuestras infraestructuras con más rapidez y de una forma singular. Como una organización joven, nos enfrentamos a una financiación limitada y así no podíamos costear el monto inicial de 150.000 dólares necesarios para construir un único colegio moderno de ladrillo y cemento. En su lugar, estudiamos los métodos utilizados por la población aldeana local para construir sus hogares, un tipo de construcción de adobe, y aplicamos ese diseño para la construcción de nuestro colegio. Esto nos permitió contratar mano de obra local para construir el colegio, incluyendo algunas de nuestras enviudadas madres seropositivas de nuestros niños huérfanos. De esta forma, una pequeña financiación (20.000 dólares) consiguió un impacto significativo en la comunidad. Conseguimos entrar en funcionamiento con un colegio al completo con años de antelación a lo previsto.
Este año planeamos expansiones adicionales con la esperanza de construir un pequeño centro en el terreno para un programa de voluntariado internacional que pueda generar ingresos para apoyar los costes operativos del colegio. Construir un colegio completo para 150 niños y hacerlo completamente autosuficiente en dos años, parece una enorme labor pero, como demostramos, es totalmente posible. Con más financiación, podríamos duplicar este modelo en muchas zonas y escolarizar a miles de niños en un período muy corto de tiempo, mientras también creamos cientos de puestos de trabajo para estas economías locales.

SI: ¿Qué edad tienen los niños que su organización y el Centro Infantil de la Misericordia están ayudando?
TL: Escolarizamos a los niños en nuestro colegio a una edad muy temprana, alrededor de los tres o cuatro años: un período formativo crucial para los niños. Nuestra primera prioridad es asegurar que ellos reciban al menos alguna nutrición apropiada además de ropa, asistencia sanitaria y normas de higiene personal. Ellos reciben no sólo una educación apropiada sino también un tipo de influencia paterna-materna, instrucción y cuidado personal que de otro modo podrían no recibir en casa. Los escolarizamos hasta la edad de 11 o 12 años cuando intentamos integrarlos en el sistema público. Con el tiempo, nos gustaría construir nuestros propios colegios secundarios y de formación profesional para proporcionarles una educación completa sin separarles de sus compañeros de colegio con los cuales, debido a que son huérfanos, han construido una fuerte dependencia social. Estos son los años fundamentales para los niños y un fracaso en su desarrollo en esta etapa podría tener un enorme impacto en ellos, y por tanto en nuestra sociedad, para el resto de sus vidas.

SI: ¿Podría describir el impacto global -social, económico, académico y emocional- de la epidemia del VIH/SIDA en una comunidad en su conjunto como también en particular en las vidas de los niños?
TL: El impacto en una sociedad es absolutamente devastador, y a una escala sin precedentes en la historia humana. Es extraño cómo nosotros en el mundo desarrollado nos hemos acostumbrado tanto a aceptar que sociedades enteras se desgarren por los efectos del VIH/SIDA, la pobreza, la falta de recursos hídricos, la enfermedad y otros temas sociales críticos. Nunca permitiríamos tal parodia dentro de nuestras propias naciones y sin embargo sólo mostramos una preocupación marginal cuando le afecta a nuestro prójimo en otras zonas del mundo...

SI: Cuando se cuida a niños huérfanos tiene que ser difícil satisfacer las necesidades emocionales de los niños, que normalmente es la labor primaria de los padres y la familia en el sentido más amplio. ¿Cómo se manifiestan el amor, cuidado y atención necesarios para un desarrollo emocional y mental adecuado en las vidas de los niños cuando los padres ya no están allí para satisfacer tales necesidades?
TL: La estabilidad y la comunidad que les proporcionamos en nuestros colegios marcan toda la diferencia y es una enorme responsabilidad para nuestros profesores que se enfrentan a los desafíos adicionales de 'sustituir' a la figura paterna-materna para muchos de los niños.
Tenemos una fuerte visión idealista sobre cómo nos gustaría finalmente apoyar del todo a los niños pero comenzamos de formas muy prácticas asegurando que primero se satisfagan esas necesidades básicas. Alimento, agua, ropa y un lugar seguro donde vivir y aprender son un trasfondo esencial para satisfacer necesidades emocionales, psicológicas y espirituales más elevadas. Muchos de nuestros niños nos llegan careciendo incluso de estos recursos vitales básicos. Al mismo tiempo, proporcionamos estructura a sus vidas y nutrimos el sentido de arraigo a una comunidad dentro del colegio. Inspiramos respeto, tolerancia y amor, y muchos de ellos consideran a sus compañeros de colegio como su familia.

SI: ¿Qué tipo de apoyo necesita One Child's Village para sustentar su trabajo y qué necesitan su organización y el Centro Infantil de la Misericordia en este momento?
TL: Ciertamente la financiación desempeña un papel crucial en nuestra capacidad de proporcionar apoyo adecuado a los huérfanos, y nuestro trabajo en One Child's Village depende completamente de fondos donados por simpatizantes públicos y a través de diversos eventos de recaudación de fondos. Nuestro foco en este momento es hacer que nuestros colegios actuales sean autosuficientes e independientes de la ayuda externa. Parte de nuestro éxito ha sido evitar expandirnos demasiado de formas no sostenibles. También dependemos totalmente de los voluntarios, y siempre estamos expandiendo nuestra afiliación de voluntarios para que podamos hacer más.
Además de eso, sin embargo, estamos en las etapas de planificación para construir otro nuevo colegio con alojamiento para los niños. Esto nos permitirá servir mejor las necesidades de los niños que actualmente viven en las chabolas. La adquisición de nuevos terrenos y la construcción de colegios y alojamiento para 150 niños podría conseguirse fácilmente por unos 150.000 dólares utilizando los modelos que hemos desarrollado hasta ahora.

SI: ¿Qué se necesita en términos de desarrollo a largo plazo?
TL: Lo que se necesita es un plan exhaustivo internacional, en las líneas de la Comisión Brandt, para cambiar las políticas económicas globales que prolongan las condiciones inhumanas. La pobreza es una condición fabricada en el mundo. Persiste porque se mantiene deliberadamente. Es una falacia creer que la pobreza surgió de alguna manera sin orden ni concierto sólo en las naciones en desarrollo del mundo, o que está causada por alguna debilidad inherente en esas sociedades o regiones. Son realmente las políticas económicas y la política de los ricos y poderosos, tanto dentro de esos países como internacionalmente, lo que impide un mayor desarrollo en esos estados empobrecidos. Hasta que comprendamos que los cambios fundamentales globales tienen que llevarse a cabo para asegurar una existencia dignificada para todos, las organizaciones como las nuestras nos sentimos obligadas por nuestra básica humanidad y compasión a ayudar a aquellos que continúan sufriendo.

(Más información: www.onechildsvillage.org)




[REGRESO A LA HOME PAGE] [MAPA DEL SITIO] [AVISO LEGAL]