Revista: SHARE INTERNACIONAL
Ejemplar: Julio/Agosto 2009
Título: Fe - una recopilación


Fe - una recopilación

Presentamos una selección de citas sobre la 'Fe' de Maitreya (Mensajes de Maitreya el Cristo y Las Enseñanzas de Maitreya - Las Leyes de la Vida), el Maestro de Benjamin Creme (Un Maestro Habla) y de los escritos de Benjamin Creme.

Amigos Míos, vosotros también podéis manifestar el Compartir en vuestras vidas; por todos los medios debe este principio divino gobernar. Enseñad el Compartir a vuestros hijos, a los pequeños, y permitidles cultivar el Bien. Mi labor es iluminar a todos los hombres; cambiar la ignorancia por verdadero conocimiento y fe; enseñar a los hombres que detrás de todo lo que ven se halla la Única Realidad, y de esta manera llevarles hacia Dios. (Maitreya, del Mensaje Nº 127)

Cuando Maitreya haga su aparición ante el mundo, anunciará el comienzo de una nueva era para los hombres. En esta era venidera los hombres se elevarán a alturas no soñadas por aquellos actualmente en encarnación. Nuevas enseñanzas engendrarán nuevo conocimiento, nueva inspiración, nueva iluminación, y todo en orden y secuencia. Las esperanzas darán paso a las certezas, los temores a la fe y la ignorancia a la sabiduría. (Maestro de Benjamin Creme, de 'El tiempo por delante')

Tener esperanza es tener una fe completa en la vida. Eso no quiere decir que todo va a ir sobre ruedas. No significa que en el plano físico externo vayas a tener una vida de desahogo, y que cuando quieras contactar con los medios de comunicación ellos vayan a responder inmediatamente, y cuando telefonees a alguien siempre vaya a estar ahí y nunca tengas que intentarlo de nuevo. Mucha gente piensa que si todo funciona llana y fácilmente de algún modo están el camino correcto. Seguir la línea de menor resistencia no es necesariamente la manera correcta de que uno viva su propia vida. Es el arte de elegir la acción correcta en relación a la línea de menor, o de mayor, resistencia lo que produce la tensión que llamamos servicio: el fuego, el ardor que tiene el verdadero servicio. (Benjamin Creme, La Misión de Maitreya Tomo II)

Cuando la llamada al servicio resuena, le incumbe a cada discípulo serio asir la oportunidad presentada con ambas manos. Rara vez se repite la llamada, porque los Maestros tienen poco tiempo que perder. "A muchos se llama pero a pocos se elige" debe expresar: "A muchos se llama pero pocos responden".
Así ocurre en el Gran Servicio; sólo los elegidos comprenden la bendición que confiere la oportunidad de servir al Plan. El servicio es el deber sagrado que permite al discípulo abreviar en muchas vidas su estancia en esta Tierra. Muchos conocen esto pero rehusan la tarea más liviana. Muchos olvidan el voto que hicieron hace ya largo tiempo y minimizan el malestar interno. No en vano los Maestros mueven tristemente Sus cabezas y buscan una vez más entre las luces que esperan.
No todos los que sirven se dan cuenta de que así lo hacen. Tan instintiva es su respuesta a la llamada del alma o del Maestro que la emprenden resueltamente sin pensárselo dos veces. Tan descentralizados están que su única preocupación es la necesidad del mundo. Ellos sirven al igual que respiran, pero en relación con las necesidades del momento son realmente pocos. Nosotros en el lado interno buscamos aquellos que conocen, algo, el Plan, y cuyas prioridades son razonables. Buscamos aquellos cuyo ardor es fuerte y cuyos corazones están encendidos con amor y sacrificio. Damos la bienvenida a esos valientes entre Nosotros y les presentamos alegremente un campo de servicio. Entonces nos apartamos y observamos. Una y otra vez, sus primeros pasos alegres se ralentizan y titubean. Demasiado a menudo, sus brillantes expectativas se tornan aburrimiento y duda, su elevada aspiración se marchita y muere.
La pérdida de fe tiene importancia en estos tristes sucesos. Sin fe nada duradero puede hacerse, y por falta de esta única cualidad muchos discípulos prometedores han fracasado. No en vano, a lo largo de los siglos, las enseñanzas han enfatizado la necesidad de fe, considerándola como el mismísimo corazón del servicio. (Maestro de Benjamin Creme, de 'La llamada al servicio')

Nunca aceleres el ritmo de la conciencia. Incluso si sabes cómo acelerar la conciencia de un bebé, no debe hacerse. Permite que tenga lugar el crecimiento natural, y la mente estará en un estado de equilibrio. Existe un grito común y universal en la mente y espíritu de las personas de todo el mundo. El condicionamiento es tal que uno tiende a perder fe y confianza en la vida. (Las Enseñanzas de Maitreya - Las Leyes de la Vida)

No temáis en medio del caos y la tensión. El temor no tiene lugar en la situación actual; más bien, vedlo como un desafío a vuestra fe. (Maestro de Benjamin Creme, de 'La victoria está asegurada')

Aquellos que quisieran conocerme deben buscar un Hombre sencillo realmente, un Hermano y un Amigo, un Instructor y un Guía, un Amante de Dios y de los hombres. Cuando Me veáis llegaréis a conocer la naturaleza de Dios como Luz y Amor y Voluntad. Que estos aspectos divinos puedan reflejarse a través de vosotros. Cuando esto es así, podría trabajar a través de vosotros. Yo os necesito. Yo os necesito a todos para compartir conmigo la reconstrucción de este mundo, para restablecer en los hombre su fe y alegría, para entregar los recursos para vivir a los necesitados de esta Tierra, y así restablecer el equilibrio. Mi labor es enseñaros el método; la vuestra es actuar y llevar a cabo Mi Plan. Yo sé que puedo confiar y acudir a vosotros. Mi Amor os envuelve a todos. (Maitreya, del Mensaje Nº 76)

Cuando Nos veáis, veréis a hombres que han realizado antes que vosotros el viaje de regreso a Dios. Reconoceréis en Nosotros características divinas que son potenciales en vosotros mismos. Así conoceréis vuestra futura gloria. Del caos actual inspiraremos un nuevo orden; a partir de los odios y las divisiones crearemos armonía y paz, mientras que de la duda y el temor engendraremos significado, fe y alegría. (Maestro de Benjamin Creme, de 'Colaboradores con Dios')

Maitreya dice: "No perdáis fe. No perdáis dirección. Estoy con vosotros". (Las Enseñanzas de Maitreya - Las Leyes de la Vida)

Si no existe temor no hay competitividad. Si se descarta el temor tendremos su opuesto; tenemos amor, confianza, fe. Eso se elimina en perjuicio nues­tro. Si nuestro padre y madre, al educarnos, eliminan esa fe básica en la vida, esa confianza básica, ese amor y espíritu cooperativo de buena voluntad con el que todos nacemos pero que puede ser estimulado o sustituido por el temor y por tanto por la competitividad, entonces la técnica de la competitividad se instala en la conciencia. (Benjamin Creme, El Arte de la Cooperación)

Cuando los hombres vean al Cristo en persona, asumirán rápidamente una nueva actitud ante la vida y sus problemas. Comprenderán que los problemas son creados por el hombre, existen en el mismo hombre y no son la falta de un Dios despreocupado o el resultado de una necia casualidad.
Un nuevo sentido de responsabilidad dotará a los hombres con el impulso de actuar para el mejoramiento de todos. La cooperación, el afecto y la confianza pronto reemplazarán al actual interés propio, y una nueva fase comenzará en la evolución del hombre.
La nueva conciencia despierta crece rápidamente. Ya, las señales están ahí para los que disciernen que la humanidad está madurando, considerando su situación y preparándose para el cambio.
Nada puede detener esta marea de cambio cuando, bajo la inspiración de Maitreya, los hombres comiencen a verse a sí mismos como Uno. El sentido de separación disminuirá gradualmente a medida que los hombres afronten juntos las labores de reconstrucción y socorro que reclaman ser realizadas. El día se acerca cuando todos verán al Cristo. Con que nombre le conozcan no importa. Su nombre como Amor está profundamente grabado en los corazones de todos los verdaderos hombres. Su nombre es Amor. (Maestro de Benjamin Creme, de 'Su nombre es Amor')

Las señales de la presencia de Maitreya en el mundo continuarán aumentando. Él inundará el mundo con tales acontecimientos que la mente nunca podrá comprenderlos. Las señales están allí para aquellos que las necesitan, para fortalecer su fe y para darno el valor y la convicción necesarios para emerger desde un estado de complacencia y encargarnos, juntos, de la miríada de labores de salvación necesarias en el mundo. (Las Enseñanzas de Maitreya - Las Leyes de la Vida)

La humanidad es profundamente supersticiosa, arraigada en el miedo y la duda. Incluso muchos que se considerarían a sí mismos capaces de creer tal manifestación, eligen no hacerlo porque saben que altera la situación y no quieren que su situación se vea alterada. De modo que eligen no dar su energía aunque creen que Maitreya está en el mundo.
A mucha gente no le gusta la idea de la fe, pensando que tener fe es creer en algo. La fe no tiene nada que ver en absoluto con creencias. La fe es un estado de ser. La fe resulta cuando eres ese que eres. Cuando te estás manifestando a este nivel como un alma y estás en una conexión constante con tu alma, tendrás fe. No puedes evitar tener fe porque la fe es una cualidad del alma.
Cuando sabes intuitivamente que esto es cierto, cuando no es el resultado de una configuración mental de las mentes, ideas y esperanzas de otra gente, sino de tu propio contacto interno con tu alma, y el alma te dice: Esto es cierto - entonces no sólo puedes tener fe sino que tienes fe. No es una elección. La fe no es el resultado de la elección. Si en ello hay elección - eliges creer eso o aquello - no hay fe. La fe, la verdadera fe, sólo existe cuando vas más allá de la necesidad de elegir, cuando no hay esto o aquello. Entonces, únicamente, en una experiencia directa de que esto es cierto, puede surgir la fe. Mientras mantengas el contacto con el alma, tu fe permanecerá firme, fuerte y tan verdadera como en el mismo momento en que surgió. No es algo que se vaya. Lo que se va es la creencia: tu creencia en la Reaparición, tu no creencia en la Reaparición. Esto puede ir y venir y no tiene nada que ver con la fe. La creencia es producto de la mente, no del alma. Lo que es producto del saber y ser interno del alma no puede desaparecer. A eso se le llama fe. (Benjamin Creme, La Misión de Maitreya Tomo II)

Muchos son los obstáculos al progreso en el Sendero pero nada obstaculiza más que el temor. El temor al fracaso, el temor al ridículo, al sufrimiento, a la disciplina y al dolor - estas son las obstrucciones que se deben superar en el Sendero a la Libertad. Un paso firme es esencial en un rocoso sendero de montaña; el temor contrae al Espíritu e inutiliza el instinto del peligro. No hay ningún obstáculo como el temor. Obstruye el mismo flujo de la vida. Elimina toda esperanza y constituye la más grande amenaza al bienestar y la salud. Renunciad al temor y construid el mecanismo de la fe. Conquistad al temor y terminad con el tormento de la duda. El conocimiento destierra al temor. Por tanto, inculcad el conocimiento y la confianza.
Se necesita valor para esta monumental tarea. Muchos son los retos a los cuales hay que enfrentarse. No es fácil cambiar completamente un mundo, ni construir uno nuevo sobre las ruinas del pasado. Tened valor, por tanto, y reconstruid vuestro mundo. Apartad al temor y acoged al futuro con los brazos abiertos.
Tened paciencia también, pues se han de echar los cimientos de lo nuevo con piedras y fe. Guardad como un tesoro lo mejor del pasado y restableced las antiguas señales. De otra manera, el hombre perdería su camino.
Varias veces en el pasado el hombre ha tenido la oportunidad de elevarse pero fracasó en aprovechar el momento. Estad preparados para tomar al futuro con ambas manos y forjar un mundo de belleza. Evitad la desesperación y cread con alegría y amor, sabiendo que el futuro está preparado para vuestro abrazo.
Permitidnos guiar vuestros pasos hacia el futuro que os llama hacia adelante. Trabajad con Nosotros con esperanza y confianza y perfeccionad vuestro camino. Dejad atrás vuestros temores. Tomad valor de Nuestro ejemplo, pues Nosotros, también, hemos conocido los sufrimientos y peligros del camino. (Maestro de Benjamin Creme, de 'El sendero hacia el futuro')

La fe es nuevamente algo diferente, un reconocimiento interno o intuitivo y comunión continua, y no una simple creencia en esta o aquella doctrina o dogma. (Benjamin Creme, La Misión de Maitreya, Tomo I)

De vez en cuando, surge en las mentes de los hombres el concepto del amor. La idea del amor como un instinto natural que exige expresión ocupa el pensamiento de los hombres, y se dan pasos, mediante el argumento y el discurso, para demostrar que esto es de esta manera. Así ha sido desde hace milenios. La noción de que el amor está de alguna manera en el centro de la naturaleza del hombre nunca deja de encontrar partidarios. Siendo esto así, ¿no es sorprendente que tan poco amor encuentre expresión en la actividad cotidiana de los hombres?
Casi sin excepción, los hombres viven con temor. Ven al mundo y a la vida como amenazas, y construyen una armadura de defensa en contra de estas amenazas. Así limitan su capacidad de amar. Su amor se atrofia y muere o se esconde detrás de la agresión y el odio. Privado del amor, el hombre enferma. Consciente de su valor interno, sin la capacidad de exteriorizarlo, el hombre proyecta sus temores y odios sobre sus vecinos y su mundo.
Donde rige el amor, gobierna la armonía. Sin esa armonía, nada puede proceder con confianza. Faltando la confianza, poco se puede lograr. El temor inhibe la expresión del amor. El amor aniquila al temor. Buscando expresar su amor, pero limitado por el temor, el hombre pierde su camino. Perdido en las arenas movedizas, sus esfuerzos sólo sirven para atraparle aún más.
¿Dónde, entonces, se encuentra el remedio? Para poder amar, el hombre debe confiar. Donde no hay confianza, no puede haber amor. El amor surge espontáneamente en el corazón que confía, pues el amor es la verdadera naturaleza del hombre. Aprended entonces a confiar y demostrad el amor que está siempre listo para resplandecer. La confianza es la aceptación de la vida con todo su dolor y belleza. La confianza es el conocimiento certero de que todo obra en favor del bien, que todo está de acuerdo a la ley, y que esa ley se administra con justicia. Aprended a confiar y a alejar el temor. Alejad para siempre el mecanismo de la limitación y abrid las compuertas del amor.
Cuando el hombre ama, atrae hacia sí todas las posibilidades. El imán del amor, mediante la identidad de vibración, atrae todos los requisitos. Así es el amor el impulso de la evolución.
Considerad un mundo sin amor; semejante horror aterra a la imaginación. ¿Por qué debería ser esto así? Instintivamente, el hombre reconoce la necesidad del amor y pronto comprenderá la necesidad de amar. Llegará a conocer que el amor le une a todos los demás en una interminable cadena. Tentativamente, al principio, quizás, comenzará a confiar. Paso a paso, conquistará su temor. Entonces entrará en aquel bendito estado donde el temor no tiene lugar, donde el amor se asienta serenamente sobre su trono, confiriendo su gracia sobre todos los que se acercan.
Para el hombre, entonces, vivir es amar. El temor, el usurpador, debe ser evitado y superado. La confianza engendra el amor y destruye ese temor, revelando al Dios que mora para siempre en el interior. La confianza y la fe son una, reflejos de la divinidad interna. Confiad en esa divinidad, permitidla irradiar como amor, y conoced el fin del temor. (Maestro de Benjamin Creme, de 'La necesidad de amar')

La historia del Evangelio es correcta en rasgos generales, pero es puramente simbólica y/o distorsionada en sus detalles. Sin embargo El fue reconocido de vez en cuando por alguno de sus discípulos. La historia de Tomás poniendo su dedo en el costado es simbólica - no ocurrió así, pero se da para remarcar la necesidad de fe. (Benjamin Creme, La Misión de Maitreya, Tomo III)

Necesito no sólo vuestra fe, sino también vuestra disposición a trabajar para la revelación del Plan de Dios. Ese Plan Sagrado Yo os revelaré, y juntos en el Amor lo veremos cumplido. Mi plan es presentarme al mundo tan rápidamente ahora que nada que impida vuestra participación en este trabajo debe permitírsele que obstaculice. Haced que vuestra principal labor sea informar a vuestros hermanos y hermanas por todo el mundo del hecho de Mi Presencia, y cread en ellos la alegría que conocéis. Mi labor será hablar como el portavoz de todos los hombres en todas partes; expresar por ellos sus esperanzas y deseos para una vida mejor y más sana; para la reorganización de esas estructuras que impiden la manifestación de la verdadera divinidad del hombre. (Maitreya, del Mensaje Nº 59)

Vengo para llevaros conmigo a la Tierra Nueva - la Tierra del Amor, la Tierra de la Confianza, de la Belleza y de la Libertad. Os llevaré allí si podéis seguirme, aceptarme, dejarme conduciros y guiaros. Y, si es así, construiremos juntos un Mundo Nuevo: Un mundo donde los hombres puedan vivir sin temor, sin desconfianza, sin división; compartiendo juntos las riquezas de la Tierra, conociendo juntos la felicidad de la unión con nuestro Origen. Todo esto puede ser vuestro. Sólo tenéis que dar los primeros pasos y podré conduciros. Dejadme ayudaros. Dejadme mostraros el camino - hacia delante, hacia una vida más sencilla donde nadie carezca de nada; donde cada día sea diferente; donde la alegría de la Fraternidad se manifieste a través de todos los hombres. (Maitreya, del Mensaje Nº 3)




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