Revista: SHARE INTERNACIONAL
Ejemplar: Julio/Agosto 2009
Título: Abordar la crisis financiera y económica global
Autor: Entrevista con Pedro Paez Pérez por Luc Guillory


Abordar la crisis financiera y económica global

Entrevista con Pedro Paez Pérez por Luc Guillory - un extracto

Pedro Paez Pérez fue Ministro Coordinador de Política Económica del gobierno del Presidente Correa entre octubre de 2007 y diciembre de 2008. Él introdujo un número de reformas tales como la ley de hidrocarburos que permitió al gobierno recobrar el control parcial sobre los recursos petrolíferos del país, en detrimento de las empresas petroleras multinacionales privadas.
Pérez es doctor en economía y un especialista en políticas públicas para el desarrollo. Ha escrito varios libros, incluyendo Riesgos y desafíos de la dolarización en el Ecuador.
Ahora, embajador plenipotenciario del Ecuador, se le pidió unirse a la Comisión Stiglitz, que ha presentado recomendaciones para abordar la crisis financiera y económica global a la Asamblea General de Naciones Unidas. El informe de la Comisión Stiglitz será examinado en la Conferencia de la ONU sobre 'La Crisis Económica y Financiera Mundial y Su Impacto en el Desarrollo', que se celebra en Nueva York entre el 24 y 26 de junio de 2009.
Pérez recientemente representó a la Comisión Stiglitz en el Simposio Público de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD) en Ginebra, Suiza, en mayo de 2009. Luc Guillory le entrevistó allí para Share International.

Share International: ¿Podría primero explicar cómo y por qué se creó la Comisión Stiglitz, y cuáles son sus objetivos?
Pedro Paez Pérez: En noviembre de 2008, el presidente de la Asamblea General de Naciones Unidas, Miguel D'Escoto, convocó a la 'Comisión de Expertos del Presidente de la Asamblea General de Naciones Unidas sobre las Reformas del Sistema Monetario y Financiero Internacional'. Sus atribuciones fueron informar sobre el impacto de la crisis económica y financiera global en las naciones en desarrollo, y las soluciones potenciales a esa crisis. Inicialmente había sólo entre cuatro y seis expertos en la Comisión, pero ahora somos 18 miembros. Joseph Stiglitz, Premio Nobel y figura destacada, fue escogido como Presidente de la Comisión.

SI: ¿Cómo considera la Comisión la actual crisis?
PPP: En primer lugar, es importante indicar que la Comisión es un grupo muy heterogéneo que abarca un amplio espectro de opiniones, que suscita debates y negociaciones muy animados mientras trabajamos hacia la formulación de recomendaciones definitivas. Sin embargo, hubo un consenso criticando las viejas estructuras financieras y críticos del enfoque neoliberal a la economía basado en las fuerzas del libre mercado y la liberalización financiera. Estas viejas ideas prevalecen en tratados de libre comercio y en las negociaciones de la Organización Mundial del Comercio (OMC).

SI: En vista de esto, ¿cuáles son las principales recomendaciones de la Comisión Stiglitz?
PPP: La Comisión se centra en la producción, el empleo, la justicia y la democracia. Recomendamos la definición de una nueva divisa de reserva, basada en los Derechos Especiales de Giro (DEG, un activo de reserva internacional). Las instituciones a nivel regional deberían estar involucradas en trabajar hacia una convergencia y coordinación macroeconómica regional, para crear condiciones de estabilidad y paridad de cambio. Consideramos el comercio como un medio para el desarrollo, pero no según las líneas de la actual visión neoliberal del libre mercado, que cree que las fuerzas del mercado son la única manera para definir precios justos y eficientes. Por el contrario, consideramos el comercio como un medio para conseguir recursos para estimular el empleo y la interacción entre naciones.

SI: Durante el Simposio de la UNCTAD, surgieron preguntas sobre una nueva reserva de activos y la institución más apropiada para supervisar esta divisa. Se nombró al Fondo Monetario Internacional (FMI), pero también se argumentó que la ONU debería supervisar el nuevo sistema directamente. ¿Cuál es su postura sobre este tema?
PPP: Creo que la ONU es la institución más representativa del mundo. El FMI podría tener un papel técnico que desempeñar en la supervisión de la contabilidad de esta reserva, por ejemplo, o realmente emitiendo los DEG, pero la administración global como también la asignación de recursos debería entrar dentro de la competencia de Naciones Unidas. Existe un acalorado debate sobre este tema dado que a algunos le gustaría que el Banco de Pagos Internacional desempeñara el papel de un banco central mundial. Pero en mi punto de vista esta solución sería incluso peor.

SI: Cuando uno considera a la ONU, uno inmediatamente piensa en la Asamblea General, pero también sabemos que muchas decisiones son bloqueadas por el Consejo de Seguridad. ¿Qué organismo de la ONU, usted piensa, debería gestionar esta nueva reserva?
PPP: El Consejo Económico y Social (ECOSOC) podría ser el órgano de supervisión directa, o cualquier otro organismo ad hoc de la ONU, pero en todos los casos, la Asamblea General debería ser la autoridad reguladora y debería controlar el destino de los recursos, a través de instituciones multilaterales. Por ejemplo, la Organización para la Agricultura y la Alimentación (FAO) debería estar capacitada para utilizar esta reserva para financiar cualquier programa urgente cuando surja un riesgo de hambruna. Igualmente, el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) debería poder utilizar la reserva para financiar programas a favor de las naciones menos favorecidas. El Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) también debería tener acceso a este servicio para cualquier situación urgente relacionada con el cambio climático.
Pero nosotros también pensamos que las instituciones financieras regionales como el Banco del Sur, en Latinoamérica, deberían poder crear fondos complementarios para poder expandir los DEG localmente. Tales servicios adicionales no deberían hacer responsables a los países a pagar impuestos, como normalmente sucede cuando se utilizan los instrumentos financieros y monetarios tradicionales. Les permitiría financiar sus programas de desarrollo. Mejoraría su capacidad de implementar políticas anticíclicas, y a reducir los desequilibrios estructurales entre las naciones en cualquier región dada.

SI: Se dice que el FMI y la OMC adoptaron la ideología neoliberal que causó la actual crisis, y a menudo son criticados por ello. ¿Piensa que estas instituciones deberían ser reformadas o incluso puestas bajo la supervisión de la ONU?
PPP: En realidad, el tema clave es saber cuánto podríamos actuar en las decisiones políticas tomadas por naciones del Norte, que recientemente concedieron nuevos recursos al FMI. Una forma sería crear el nuevo servicio financiero, exento de los "condicionantes" tradicionales impuestos por el FMI. Este servicio financiero debería ser creado y supervisado por una autoridad de la ONU, y no por el FMI. Sería, de hecho, una solución relevante a la disputa sobre el problema de la gobernanza mundial.

SI: La Asamblea General se reunirá para buscar soluciones a la crisis y las conclusiones y recomendaciones de la Comisión Stiglitz estarán presentes en la Asamblea. ¿Cuáles son las probabilidades de que estas recomendaciones sean consideradas y adoptadas a largo plazo?
PPP: Ésta es realmente una oportunidad histórica. Lo que se necesita no es un G-8, ni un G-20, para dictaminar sobre la actual situación y tomar decisiones, sino un G-192. Vemos actualmente que los especuladores, que se aprovecharon de los últimos 20 a 30 años de la liberalización y el engrosamiento realmente parásito del mundo financiero, son ahora precisamente aquellos que más se benefician de la crisis actual.
Tenemos que cambiar esto. Tenemos que cambiar la relación entre la fabricación y el sistema financiero para crear puestos de trabajo. Debemos escoger un modelo económico diferente, dado que el actual sistema es un fracaso. La actual economía basada en la competencia es una bancarrota. Necesitamos un nuevo paradigma de producción y consumo. Tenemos que superar esta desastrosa experiencia global y abrirnos a nuevos principios para gobernar nuestras vidas cotidianas, a través del compartir, la solidaridad, la fraternidad, la democracia, otro tipo de relación entre el Norte y el Sur, como también nuevas dimensiones de cooperación dentro del Sur. Deben haber nuevas prioridades en nuestra agenda: tales como el principio de la soberanía de los alimentos, la construcción de una masa crítica de ciencias y tecnología para el beneficio de todos, la protección y desarrollo de conocimiento indígena tradicional, como también una genuina revolución cultural para la expresión de la voz de todos los pueblos.

SI: Su respuesta parece sugerir que la dimensión real de la crisis no es simplemente económica. ¿La denominaría una crisis de civilización?
PPP: Sin duda. No es simplemente una crisis de producción de bienes y servicios, sino una crisis de producción de 'significado' en el mudo. Es muy grave. La ira de las personas en el Norte y en el Sur gira alrededor de la falta de significado en sus vidas cotidianas. Por ejemplo, las personas se preguntan: "¿Merecía perder mi trabajo o encontrarme incapaz de alimentar más a mis hijos?" La frustración está creciendo y continuará haciéndolo en el futuro cercano, y eso es extremadamente peligroso. La tentación de recurrir a la violencia es inminente. La comunidad internacional, el mundo académico y pensadores destacados en general se enfrentan a la mayor crisis de credibilidad, y deben proporcionar alternativas basadas en un orden superior. No podemos permitirnos volver a caer en el barbarismo y la ley de la jungla. Debemos aprovechar la oportunidad de esta crisis para reconstruir una civilización más humana y respetuosa.

SI: Los lectores de Share International están acostumbrados a la noción de un Plan Marshall global, como un nuevo paradigma económico. ¿Podríamos decir que las recomendaciones de la Comisión Stiglitz van de alguna manera por esa línea?
PPP: Los requisitos para la implementación de un Plan Marshall global se han cumplido ahora y, además, los recursos necesarios frecuentemente ya están disponibles localmente. Por ejemplo, mencioné durante el Simposio que Latinoamérica tenía miles de millones de dólares disponibles en reservas oficiales, pero el problema es que no podemos utilizarlas porque tenemos que defendernos contra el riesgo de ataques especulativos [financieros]. Si, en el Tercer Mundo, fuera posible recaudar algunos tipos de recursos además de los DEG internacionales y fondos monetarios regionales, podríamos construir áreas de soberanía monetaria regional para desarrollar políticas de producción y de empleo que transformarían radicalmente la situación en aquellos países en desarrollo.
Pero la crisis es también una oportunidad para transformar las economías en el Norte y conducirlas hacia la suficiencia. El Sur debería poder obtener lo que necesita, mientras que el desafío del Norte es confinarse a lo que es suficiente.

SI: En la última década, tuvieron lugar muchos cambios en Latinoamérica. ¿Piensa que el continente podría convertirse en un modelo e inspirar a otras naciones a llevar a cabo todos los cambios necesarios?
PPP: La experiencia de Latinoamérica es muy específica, relacionada a su historia, a diversas circunstancias a nivel de gobiernos, organizaciones populares, y movimientos sociológicos tales como la teoría de la independencia y liberación teológica. Escuelas de pensamiento han florecido y liderado la actual situación. Sin negar su valor como ejemplo, se debe tener en mente, sin embargo, que aún existen un número de severas limitaciones, como un cierto grado de colonialismo cultural y académico. Tenemos ahora que movilizar todas las escuelas de pensamiento progresista para ofrecer soluciones multidimensionales a la crisis a través de un programa inmediato y viable.

SI: Lectores de Share International saben que los Maestros de Sabiduría dicen que sólo tenemos unos pocos años para cambiar la economía, y no más de 15 años para resolver el problema del cambio climático y la contaminación, y así evitar un desastre humano. ¿Cuál es su opinión de cuánto tiempo tenemos para implementar todos los cambios de los que hemos hablado, y por tanto evitar lo que usted describe como una "calamidad humana" en su discurso en el Simposio?
PPP: El momento ha llegado, sin dilación, para abrir todas las puertas a la energía social, intelectual y espiritual, para que todas las voces puedan ser oídas y así podamos construir nuevas posibilidades para el mundo. El tiempo es escaso. La profundidad y extensión de la crisis son tales que debemos movilizar la participación general de las poblaciones del Norte como también aquellas del Sur: la sociedad civil, el mundo académico y todas las instituciones. Si esto sucede, seguro que tendremos éxito.

SI: Share International resalta la importancia de la "voz del pueblo" para implementar el cambio.
PPP: La voz del pueblo debe ser escuchada, ciertamente. Y esto significa un cambio en la relación entre los políticos y sus ciudadanos, un cambio basado en la creatividad, el compromiso y la autenticidad.




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