Revista: SHARE INTERNACIONAL
Ejemplar: Mayo 2009
Título: Palabras Sabias


"Los pobres del mundo no deben pagar la crisis"

Latinoamérica debería desempeñar un papel central en la creación de un nuevo orden económico mundial, según el presidente brasileño Luiz Inacio Lula da Silva.
En su discurso inaugural en la reunión regional del Foro Económico Mundial en Rio de Janeiro, Brasil, en abril de 2009, Lula criticó a las naciones más ricas del mundo por provocar la crisis financiera global. "No podemos volvernos prisioneros de antiguos paradigmas que se han derrumbado en los últimos meses", dijo, añadiendo que Latinoamérica posee "las credenciales" para proponer un sistema financiero global que no "será sinónimo de la desbocada especulación, los beneficios fáciles y la socialización de las pérdidas".
"Tenemos que comprender que en el siglo XXI, después del desastre de las hipotecas basura, después del desastre de la falta de regulación, el sistema financiero debe estar estrechamente vinculado, moral y ética y financieramente. al sector productivo".
Álvaro Uribe, el presidente de Colombia, acordó que los líderes del mundo deberían adaptar los modelos económicos de sus naciones después del casi colapso del sistema financiero global, y que los pobres del mundo no deberían pagar por la crisis que comenzó en EEUU. Él también abogó por un nuevo concepto del capital: "El capital. debe utilizarse para la construcción de la riqueza social". (Fuente: aljazeera.net)


Soluciones para todos

La Asamblea General acaba de aprobar una resolución invitando a los líderes de los 192 estados miembro de Naciones Unidas a una cumbre sobre la crisis financiera global en junio. La resolución, adoptada por consenso, autoriza una conferencia "al más alto nivel" en la sede de la ONU en Nueva York del 1 al 3 de junio de 2009 "sobre la crisis financiera y económica mundial y su impacto en el desarrollo".
El presidente de la 63ª sesión de la Asamblea General de Naciones Unidas, Miguel d'Escoto Brockmann, instó a la comunidad internacional a "participar en la creación de un sistema financiero y económico más justo y sostenible".
Como veterano hombre de estado, político, líder comunitario y sacerdote, el padre d'Escoto sirvió durante más de una década como ministro de asuntos exteriores de la República de Nicaragua, un puesto que ocupó desde julio de 1979 hasta abril de 1990. Durante su mandato, él desempeñó un papel clave en los procesos de paz de Contadora y Esquipulas para poner fin a los conflictos armados internos en Centroamérica en la década de 1980. Él ha sido presidente de la 63ª sesión de la Asamblea General de Naciones Unidas desde el 16 de septiembre de 2008.
"En medio del más grave bache económico desde la Gran Depresión, ahora tenemos la oportunidad y la responsabilidad de buscar soluciones que tengan en cuenta los intereses de todas las naciones, las ricas y las pobres, las grandes y las pequeñas. Ésta es la misión del G-192.
"En las pasadas semanas y meses, billones de dólares han sido invertidos o consignados para restaurar la confianza y la certidumbre en los mercados e instituciones financieros. Sin embargo, la confianza y la certidumbre obviamente es más que dinero. Es sobre valores, ética y justicia".
Él continuó refiriéndose a las causas de la actual crisis: "El fracaso ético, en la codicia desbocada; en la temeraria denigración del bien común; y en la negación de cualquier sentido de justicia u obligación social. El resultado ha sido una continuada concentración de ingresos, riqueza y poder, una creciente inestabilidad, y un genuino riesgo de catástrofe".
Miguel d'Escoto Brockmann habló de la necesidad de un enfoque unificado: "Nos enfrentamos a una crisis global que requiere una solución global. Todos nosotros estamos afectados por el colapso del orden financiero económico, y todos nosotros debemos participar para establecer un sistema económico y financiero más justo y equitativo.
"Al acordar la celebración de esta conferencia de Naciones Unidas al más alto nivel, los estados miembro reconocen la vital importancia de asegurar que todas las naciones tengan una oportunidad de participar de forma igualitaria y plena en la búsqueda común de soluciones que satisfagan las preocupaciones y necesidades de todos los países, grandes y pequeños.
"En este esfuerzo, debemos recurrir al conocimiento técnico y sabiduría práctica de todo el mundo, y de países en diferentes etapas de desarrollo, como también de organizaciones internacionales, académicas, organizaciones del sector privado, y la sociedad civil".
Una semana después, Miguel d'Escoto dijo en una conferencia de prensa que la cumbre de junio sobre la crisis financiera y económica que azota al mundo tiene como objetivo dar una voz a las naciones no responsables de la convulsión pero más afectados por ella. Hablando de la importancia de un enfoque internacional plenamente participativo, él dijo que los así denominados Grupo de 8 (G-8) y Grupo de 20 (G-20) naciones industrializadas representaban sólo una fracción de los países del mundo. "Estamos trabajando hacia la democratización de nuestro mundo, de nuestra Organización, y deseamos un sistema inclusivo donde 172 países que no participan en ningún proceso de toma de decisiones tengan la posibilidad de desempeñar un papel".
En marzo de 2009, un panel de expertos resaltó que la estructura financiera internacional debía ser revisada exhaustivamente debido a la actual crisis económica global, pidiendo a las naciones más ricas que dedicaran el 1 por ciento de sus paquetes de estímulo económico a ayudar a los países en desarrollo a abordar la pobreza.
Un enfoque coordinado, reuniendo no sólo a las naciones del G-8 ni incluso del G-20, sino al "G-192" que representa a todos los miembros de la Asamblea, es necesario para sacar al mundo de la recesión, según las recomendaciones de la Comisión de Expertos sobre Reformas de las Estructuras Financieras y Económicas Internacionales.
Otras recomendaciones incluyen la creación de un Consejo de Coordinación Económica Global electo y representativo, como parte de la ONU, que se reúna anualmente a nivel de jefes de estado para valorar el desarrollo y servir como una "alternativa democráticamente representativa del G-20". (Fuente: un.org; The Hindu, India)


Sin dinero, sin alimento

Mientras que muchas personas trabajadoras en los países ricos del mundo lamentan la pérdida de sus primas y se preocupan por sus posibles recortes salariales, millones de sus contrapartes en las naciones más pobres se van a dormir con hambre.
El actual colapso económico significa más hambre para las personas ya desnutridas o hambrientas. Cada seis segundos muere un niño de desnutrición, según un comunicado publicado por el Informador Especial sobre el derecho a la alimentación de la ONU, Olivier de Schutter. El experto en seguridad alimentaria de la ONU comentó durante una reciente reunión de la ONU que alrededor de 1.000 millones de personas en todo el mundo estaban al borde de padecer hambruna. "La crisis alimentaria global está lejos de amainar. Por el contrario, la volatilidad de los precios y los sucesos relacionados con el clima empeorarán inevitablemente la situación en el 2009, siendo los más pobres los más afectados".
Los precios de los alimentos permanecen más elevados que antes de la crisis alimentaria de 2008. Muchos países se están quedando sin reservas de divisas extranjeras para comprar alimentos y, como consecuencia, el número de víctimas que sufren debido a la escasez está aumentando. A principios de este año, Kenia declaró un estado de emergencia con unos 10 millones de personas con riesgo a padecer hambre.
Mientras que los países en desarrollo luchan por la supervivencia de sus ciudadanos debido a la escasez de alimentos, algunos países ricos no están cumpliendo sus promesas de ayudar a aliviar la situación. Hasta ahora, la Organización para la Agricultura y la Alimentación de la ONU ha recibido sólo el 10 por ciento de la ayuda prometida a mediados de 2008.
Debido a la crisis económica y los largos períodos de sequía, se ha estimado que el crecimiento agrícola de Latinoamérica este año descenderá a la mitad de su tasa media de los últimos cinco años. La producción de alimentos en Estados Unidos y Europa se ha visto afectada por la crisis crediticia.
Las restricciones de los recursos alimentarios, una población en aumento y una demanda creciente, podría significar que los precios de los alimentos volvieran a subir pronto. Paul Krugman, premio Nobel de economía 2008, advirtió en marzo que el aumento de los precios de los alimentos en el 2008 no fue una falsa alarma inducida por la especulación. La violencia estalló el pasado año en más de 30 países desde el Caribe hasta el sur del Sahara en medio del aumento de los precios de los alimentos. Los problemas alimentarios podrían con el tiempo cobrarse su precio en la seguridad y estabilidad global.
Miguel d'Escoto Brockmann, presidente de la Asamblea General de la ONU, ha pedido "una nueva política alimentaria" porque los actuales métodos de producción alimentaria industrial "ya no son sostenibles". d'Escoto recomienda un sistema alimentario orientado a las personas a nivel local, regional e internacional para reemplazar el "dominio de las corporaciones alimentarias industrializadas". Él también ha instado a rediseñar la producción y comercio de alimentos para asegurar que sirva al desarrollo, al derecho a la alimentación y a la grave situación de los agricultores. (Fuente: The Shanghai Daily, China)




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