Maitreya y Jesús

Sudario de Turín

Jesús de Nazaret y el Cristo no son una sola y misma persona. Esta afirmación en rela¬ción con Maitreya, el Instructor del Mundo, es una de las más difíciles de aceptar para numerosos cristianos, por lo que necesita una explicación más detallada.

De hecho, el título ‘Cristo’ no hace referencia a ninguna persona en particular. Es el nombre de una función en la Jerarquía de los Maestros de Sabiduría, ese grupo de seres evolucionados que guía la evolución de la humanidad detrás de la escena. Cualquiera que se encuentre a la cabeza de la Jerarquía se convierte automáticamente en el Instructor del Mundo, conocido en Oriente como el Bodhisattva durante el período de Su cargo.

Maitreya, que encarna la energía que llamamos el Principio Crístico, ocupa este cargo desde hace más de dos milenios, y en Palestina fue El quién se manifestó como el Cristo para inaugurar la Era de Piscis, que entonces comenzaba. Utilizó el método de adumbramiento espiritual, es decir, Su conciencia instruyó y guió las acciones y las enseñanzas de Su discípulo Jesús. Era pues la conciencia del Cristo, Maitreya, la que era percibida y experimentada por aquellos que se encontraban alrededor de Jesús.
Los acontecimientos de la vida de Jesús, así como sus palabras, han sido considerablemente mal interpretadas debido a la poca comprensión de la relación entre Su trabajo y el de Maitreya el Cristo. Esta ha dado lugar a la vieja contienda teológica – es decir si Jesús era un Dios o un hombre, o quizás los dos a la vez. La respuesta es que Jesús era un hombre que, como resultado del proceso de evolución, se convirtió en un Hijo de Dios, como finalmente lo hacen todos. Otros habían tomado este camino antes que él, y muchos lo han tomado desde entonces.

El discípulo Jesús de hace 2.000 años se ha convertido hoy en uno de los Maestros más antiguos en la Jerarquía: El Maestro Jesús. Ha vivido en Palestina la mayor parte de este tiempo. Sin embargo, desde 1984, está viviendo en Roma. Su intención es tratar de sacar a las iglesias cristianas de su estado de cristalización y rivalidad y, si se le invita a hacerlo, encabezará una nueva iglesia unificada. De esta manera, espera resolver las numerosas contradicciones y malentendidos que se han producido a lo largo de los siglos sobre Su papel histórico y las enseñanzas que Él propagó entonces como vehículo de Maitreya.

Con el emerger de Maitreya, el Maestro Jesús desempeña, por segunda vez, un papel esencial. Esta colaboración abierta, que será visible por todos, pondrá fin a todas las dudas persistentes sobre la verdadera relación entre Maitreya el Cristo y Su discípulo, el Maestro Jesús.
Por lo tanto la aparentemente afirmación paradójica de que Jesús y ‘el Cristo’ no son la misma persona en el sentido literal de la palabra, es más razonable de lo que parece. Aquellos cristianos que encuentran dificultad en aceptar que ‘su’ instructor no es el líder más elevado de toda la humanidad pueden, sin embargo, consolarse con una segunda paradoja: Jesús y Maitreya el Cristo fueron (y son) uno, en el sentido que Ellos, cada uno a Su propio nivel, trabajan juntos en perfecta concordancia para llevar a cabo el Plan divino.


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