20 de julio, 1996

Diario sobre religión: Se predice otra figura mesiánica

Por Gustav Niebuhr

Al acercarse el año 2000, las declaraciones de que un gran cambio metafísico coincidirá con el cambio cronológico del reloj no han estado faltas de audiencia.

Dos veces en la última década, por ejemplo, libros que ponen fecha a la Segunda Venida de Cristo se han vendido lo suficientemente bien para generar numerosas historias periodísticas. Uno prometió el acontecimiento para septiembre de 1988, el otro lo sugirió para finales del verano de 1994. No cabe decir, sin embargo...

No obstante, las expectativas de un hito histórico bajo ninguna circunstancia se limitan al cristianismo. Durante gran parte de las últimas dos décadas, un pintor británico llamado Benjamin Creme ha estado impartiendo conferencias a audiencias de que una figura mesiánica esperada por todas las principales creencias pronto se revelará a sí mismo y hará del planeta un mejor sitio para vivir.

En sí misma, la idea de un salvador universal no es única a Creme (que pronuncia si nombre CRIM). Otras personas han proclamado amaneceres similares en varios momentos recientes y pasados.

Pero Creme, un hombre de voz suave y pelo canoso de 73 años, durante años ha atraído a mucho público en Estados Unidos y en otros países ofreciendo una descripción detallada y decididamente esperanzadora de cambios que él afirma ya están teniendo lugar.

Como él lo relata, el planeta pronto oirá de una figura llamada el Instructor del Mundo, cuyo nombre personal es Maitreya, líder entre los Maestros de Sabiduría, que son un puñado de “hombres perfeccionados” que sirven como guardianes de un plan divino para la Tierra.

Maitreya, dice Creme, dejó su morada en las Montañas del Himalaya en un cuerpo humano “autocreado” para viajar a Londres el 17 de julio de 1977, donde ha estado viviendo desde entonces en la comunidad de inmigrantes del sur asiático, preparándose para un “Día de la Declaración”, en el cual él se revelará a sí mismo a través de la televisión mundial y enseñará a construir una nueva civilización para el beneficio de todos.

“Me han informado que puede ser en cualquier momento”, comentó Creme, en una entrevista la semana pasada, refiriéndose a esta revelación pública. El día anterior Creme impartió una conferencia a unas 200 personas en el salón de un hotel de Nueva York. “Es inminente”, afirmó. “Podría ser mañana, dentro de una semana, o de dos meses”.

Creme relató que se mantiene informado de los planes de Maitreya principalmente a través de una comunicación telepática con otro Maestro, cuyo nombre no quiso revelar.

Como la propia literatura de Creme lo indica, en una declaración que parecería incuestionable, su historia “parece casi demasiado fantástica para creerse”. Pero él habla desde una tradición religiosa, aunque sea una esotérica.

Preguntado por las fuentes humanas de su inspiración, Creme dijo que él era un estudiante de los escritos de Helena Blavatsky y Alice Bailey, cuyos libros han tenido una profunda influencia en esa diversa gama de creencias espirituales contemporáneas denominadas Nueva Era, una mezcla de misticismo oriental y occidental, y una fuerte dosis de pensamiento de automejora.

Madame Blavatsky, como era conocida, fue una médium aristocrática rusa que fundó la Sociedad Teosófica en Nueva York en 1875 y que enseñó, entre otras cosas, que las personas podían contactar la esfera espiritual con la ayuda de entes superiores denominados Maestros de Sabiduría.

La Señora Bailey, una antigua teósofa que se separó y fundó la Sociedad Arcana en 1923, fue más allá, publicando libros que ella afirma contienen dictados que ella recibió de un Maestro específico, que predijo una próxima “Nueva Civilización” de paz e iluminación.

Catherine Wessinger, profesora asociada de estudios religiosos en la Universidad Loyola de Nueva Orleans, indicó que una tercera mujer también contribuyó mucho a esta corriente de creencia, Annie Besant, una feminista británica que fue presidenta de la Sociedad Teosófica desde 1907 hasta 1933, período en el cual ella proclamó la venida de un Instructor del Mundo, un papel que sería ocupado por una entidad llamada Señor Maitreya.

(En la religión budista, Maitreya es el nombre del próximo Buddha que se espera que aparezca en el mundo, en un futuro distante.)

Creme, que nunca se afilió a la Sociedad Teosófica, indicó que él consideraba los escritos de Blavatsky como “preparatorios” para la revelación de un plan espiritual para el planeta. El trabajo de la Sra. Bailey era la fase “intermedia”. “Las personas me consideran como la continuación de las enseñanzas”, comentó. “Yo me siento como alguien lo aclara de forma precisa”.

Indudablemente, algunas personas lo hacen. Pero otras se han alarmado.

En su libro, “The New Age Movement in American Culture” (El Movimiento Nueva Era en la Cultura Americana) (University Press of America, 1995), Richard Kyle escribió que cuando Creme publicó anuncios en periódicos detallando su mensaje sobre Maitreya en 1982, y declarando que “El Cristo está Ahora Aquí”, indignó tanto a los protestantes evangélicos como para despertar su oposición a cualquier cosa con tinte de creencias Nueva Era.

Casi como un reconocimiento a esa controversia, panfletos invitando a las personas a asistir a la conferencia de Creme en Nueva York comenzaban con la pregunta: “¿Por qué debe usted prestar atención a la versión de esta persona sobre la Segunda Venida?” Debajo se pueden encontrar tres respuestas divertidas y una seria: “Usted busca soluciones prácticas a los problemas fundamentales de la humanidad”.

Creme fue preguntado cómo trataba con las personas escépticas. “Les digo, mantened una mente abierta”, respondió. “El escepticismo está bien. No me gusta el cinismo”.

Él afirma que él mismo era escéptico, pero luego lo matizó. “Si has estudiado las enseñanzas toda tu vida y si estás en contacto momento a momento con uno de los Maestros”, comentó, “te proporciona un ojo y un oído muy agudos para la verdad”.

© 1996 The New York Times Company




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